Se acercó, susurrando: 'Está aquí pero no eres capaz de ver, pues tus ojos están cegados por tus propios arañazos. Solo tienes que creer en mí, y abrir tu mano'.
Un silencio. Pasos alejándose. Y mi puño siguió guardado en el bolsillo de mi pantalón. Continué silbando, camino de ninguna parte.
WD.
No hay comentarios:
Publicar un comentario