
Conscientes son y siempre lo serán. Deberían estar agradecidos.
Jamás miraron el mundo más allá de sus pequeñas narices.
¿Hay algo más triste que morir sin echar una mirada al mundo?
La vida no es estarse ahí quieto, mirando y pensando en lo mismo constantemente. Pensando en ti y en el pasado.
Aún espero que las gárgolas aprendan a volar.
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