Todo se soluciona con fuegos artificiales o con estrellas fugaces.
Retenido, aprisionado sobre una cárcel de materia. Sólo hace falta prender una mecha y ver como acaban vaciándose progresivamente hasta acabar explotando con bonitos colores. El oscuro infinito se ilumina con pinceladas de colores.
Materia pesada, inservible. Vagan como trozos marginados de alguna esfera de piedra destruida. Hasta que caen sobre enormes planetas vivos, capaces de sacar lo mejor de esos trozos.
Siempre saben cómo fundir la capa fina de su superficie hasta conseguir el premio que aguarda en su interior, la clave para que meros trozos de piedras sonrían cuando los ves.
-Sombra enemiga del astro rey, ahora tengo ojos para ver al Sol.
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