Me preguntó sobre mi felicidad.
- Mañana serán nubes, frío y lluvia - respondí.
- ¿Mañana? - preguntó atónito.
- Hoy... Hoy es descubrir que lo que yo debía hacer no era que mi vida no fuera una rutina, si no sentir más por menos. Sí, las pequeñas cosas, como dice la gente, son las que nos hacen felices.
Ahora, ver una mariposa negra es felicidad. Encontrar recuerdos.
Me di cuenta hace tiempo de que lo que de verdad me hace feliz no es que mi vida no sea una rutina y que haya cosas que cambien constantemente, sino que me tome las cosas como si fueran algo nuevo, sorprenderme, alegrarme, llorar, reír. Cada momento sería un intenso instante que perdurará en mi memoria.
Soy feliz porque tengo fe. Fe en que ahora viviré un nuevo segundo, de que mañana viviré un nuevo mañana. Porque, al fin y al cabo, sólo existe una milésima de segundo, que se va renovando constantemente. Todo lo demás está en nuestra mente, en nuestros recuerdos o en nuestro destino.
En este segundo, puedo volar. En este segundo, puedo sonreír. En este segundo, soy feliz.
Es por este segundo que soy feliz, porque sé que solo es uno. Porque sé que mañana seguirá estando.
No hace falta que pasen cosas buenas para que seamos felices. De hecho, una felicidad basada en las cantidad de sucesos "buenos" que ocurren no es felicidad, porque cuando no estén o no le demos la misma importancia, ya no seríamos felices.
La felicidad es la forma de plantearse la vida, la forma de vivir el segundo, la capacidad de separar los motivos que consideramos importantes y ser conscientes de lo que nos supone.
"No puedo cambiar el pasado. Pero sí puedo mejorar este momento.
No puedo hacer nada por algo que está fuera de mi alcance.
No voy a estar triste porque las cosas vayan mal. Es solo un segundo, y otro, y otro, pero estoy convencido de que al siguiente no irán mal. Y no solo eso, si no que no me lo tomaré como algo triste."
Recuerdo tus ojos; brillaban. Recuerdo tu sonrisa.
Entraron en mí, y no saldrán jamás. Y así debe ser, me diste tu corazón, me transmitiste felicidad, tu felicidad. Eso nunca se debe desperdiciar.
Es fácil distinguir las sonrisas... Las hay con felicidad, y son las que hacen sonreír a los demás.
Ponen la piel de gallina, y un impulso nervioso recorre todo el cuerpo hasta que escapa por los ojos con dos pequeñas gotitas.
Pero... ¿sabes? Juro que algún día seré capaz de contarte esto de tal forma que me entiendas, y comprendas como llegué hasta aquí.
Como llegué a creer en lo inevitable, en los vínculos, en el destino y en la fuerza de las palabras. Como llegué a comprender que un icono como ":)" puede hacerme llorar durante días.
Y espero que entiendas entonces por qué lloro al contarte esto.
- Estoy seguro que hoy no dormiré, lo siento dentro de mí. Y mañana, al abrir la ventana de mi cuarto, comprenderé por qué tu corazón ya está a solo un centímetro del mío. - dijo a la vez que se giraba y echaba a correr, con las dos gotitas resbalando por su barbilla.
"Esas van a más de cinco centímetros por segundo" murmuré para mis adentros.
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