THIS IS MY KINGDOM COME.

28 de abril de 2011

Viento divino.

Página en blanco, y los minutos pasan escondidos tras el muro.
Las letras invisibles pesan, y el sentido del fin anda cerca.
Cuando la sangre se cansa de oler a hierro.

Ni siquiera sabíamos como empieza-acaba constantemente esto. Un día de luz, un día que llueven motores de camiones.
Las armas, la esperanza, la última gota que cae al vacío y se evapora.
El recuerdo del infinito, la realidad de lo inconcebible. Lágrimas de sangre, recuerdos de pies gastados.

Monedas al aire, asesinando pájaros carpinteros.
Cuerdas transparentes que cortan cabezas, y sus cuerpos decapitados tomando té.
Maletas de viaje que contienen fuego. Fotos que enfocan al aire.

Sinfonías con copas medio-huecas. Truenos con sonrisa amable y mirada alegre.
Piano nostálgico casado con acordeón abatido.
Sueños de ensueño con mariposas negras soviéticas de fondo.

Disfraces de kamikazes, y bombas reclutadas en una foto de comunión.
Cadenas de tela, tela de serpiente.
Camas con forma de trébol (de tres hojas).

Y, por último (y una vez más), manos manchadas de sangre.
Respira hondo y cuenta hasta -3.

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