Esas cosas que no digo.
Esos sentimientos que nadie cree que tengo.
Ese verano que creí perdido.
La luz de la Luna sobre nosotros y tus mentiras.
Un recuerdo que nunca llega.
La diferencia entre lo que tendría que hacer y lo que en verdad hago.
Una gabardina bohemia.
La lluvia que nunca calma la mente, que no apacigua el constante desconcierto.
Cambios de humor; iracundo despertar.
Y, tras mirar por la ventana, la mano invisible atrapa una vez más a su botín... el alma.
Dentro solo hay camas vacías y comidas a mediohacer.
La luz de la Luna desapareció durante segundos, y ya echo de menos tus sucias mentiras.
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