En la teoría es imposible, pero en la práctica...
El viento se vuelve estático. De pronto el suelo desaparece, la oscuridad lo consume todo y el viento, junto con la gravedad, me empuja hacia abajo. Cuida bien del viento, o dejará de soplar.
A mitad de camino entre la muerte y el suplicio, el viento sopla. El suelo reaparece y, al poner los pies de nuevo en él, todo gira por completo. Dos pasos en el techo, y de nuevo al vacío. Cuida bien del sueño, o dejará de aparecer para siempre.
Cayendo de espaldas poco podía hacer. Lo que supuse que era mi cuerpo se estampó contra el suelo, y miles de mariposas rojas salpicaron por todo el abismo.
Mirando desde lo lejos, sin taparme los ojos. Llovían cuerpos y sangraban mariposas. Saqué mi paraguas de las noche de soledad y lo abrí. Cuida de tu soledad, o pronto dejarás de despertarte rodeado de esos insectos que tanto nos apasionan.
En la práctica sí que es posible... Diferente es que podamos recordar lo suficiente como para saber cuantas veces hemos visto al mismo "ser" hacer el mismo recorrido el mismo minuto de cada año.
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