Subir, bajar. Entrar salir. Gritar, correr. Bultos por el cuerpo, ojos secos.
Siempre la misma historia, siempre la misma rutina. ¿Qué puede ofrecerle aquella gente de puertas adentro que no pueda conseguir fuera ese garçon? Nada, pero no queda más remedio que volver, una y otra vez.
Perder el alma por llegar hasta el final. Morir en el camino por querer llegar lejos y huir.
Hay tiempos más duros y otros que se hacen más ligeros, pero son igual de difíciles. La situación no cambia nunca. Hay veces que lleva la razón, y otras que no, pero siempre será quien cargue con la culpa.
No sé qué tipo de energía oscura manipula esa maison. Lo que él pequeño tiene claro es que aquel halo negro absorbe todo tipo de energía, buena o mala, y la transforma en algo très mauvais.
Podría decir, sin lugar a dudas, que vivir en una casa de locos no es vivir, si no morir con espuma en la boca y tics en los ojos.
Me gusta la sutileza del francés usado en esta actualización ^^
ResponderEliminaruuMMM... llegará el día en el que no tengas que volver a esa maison trè mauvais, hasta entonces, intenta vivir, o mejor dicho, sobrevivir, en la que tienes ahora ^^
Ánimo!! >.<
La esperanza se reflejaba en unos ojos grandes y afilados. Negro era su pelo y tenía grandes zarpas. Ya sólo queda el recuerdo.
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