Alma partida, andaba desnuda.
Descalzo por la calle. Elegí pasar por miles de cristales afilados, mis pies sangraban, pero no sentía dolor.
¡Qué calor! Definitivamente, algo me pasaba. Once de la noche, y con ropa de verano.
El pelo cubría mi rostro. No sé cuántas veces deseé encontrar a un asesino tras cada esquina. No sé cuántas veces deseé que, frente a mi, apareciera un cuerpo con mente enferma empuñando cualquier tipo de arma que pudiera hacerme morir al instante.
Estoy ya tan cansado de morir tan lentamente... Quiero algo claro, directo y que me lleve de una maldita vez por un camino donde no haya este tipo de sufrimiento.
El hombre, tirado en la acera me paró.
- Espera, espera. Te conozco.
- A menos que seas el mismo demonio, no nos hemos visto antes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario