THIS IS MY KINGDOM COME.

12 de diciembre de 2010

Konban wa.

En una milésima de segundo, miles de recuerdos se esfumaron de mi mente.Un brutal escalofrío me hizo temblar. Mi mano chocó con la taza de té y la volqué sobre la alfombra.

Miré rápidamente hacia las cortinas, pero ya no estaba aquel contorno dibujado, ya no asomaban aquellos pequeños tacones por debajo de las inmensas cortinas.
Espera, ¿qué tacones? ¿qué contorno?
No sé por qué he mirado a las cortinas, allí no hay nadie. Ni siquiera hay cortinas, ni habitación, ni té, ni alfombra. Estoy en mitad de una calle con una espesa niebla. El frío me está matando.
Intento recordar el cálido lugar en el que estaba pensando, pero ya no queda nada. Todo se ha borrado en mi mente. ¿Qué hago aquí?
Estoy apoyado en una farola, derribado en el suelo. En mi mano derecha sujeto una botella de alcohol, para evitar el frío nocturno, supongo. En la muñeca siento una leve presión. Me aparto las mangas deshilachadas y veo una especie de tela deteriorada enredada en mi antebrazo. Aprieto los ojos y me parece ver que tiene unos cuadros pintados, no lo sé.
Ya no recuerdo qué es eso, pero sé que llegó a ser algo tan importante para mí que aún hoy lo llevo puesto.

Las ganas de vomitar me hicieron volver al mundo real. Me puse de pie con ayuda de la antigua farola y eché a andar. Tenía mucho sueño, y los ojos se me cerraban.
Choqué con otra farola y caí al suelo. Durante unos segundos, soñé que estaba en paz, tranquilo, calentito en una habitación en la que sonaba música clásica. El color característico de la habitación era el marrón. Incluso al mirar detenidamente las enormes cortinas rojas, los ojos acababan viéndola de color pardo. Surgió un aroma a té, como si el hilo musical lo hubiera dejado escapar.
Miré a la mesa que estaba en el centro de la sala y me senté. Me mareé, vino un intenso escalofrío y tiré el té al suelo.

Cuando volví a abrir los ojos, aparecí junto a una farola, tirado en mitad de la calle y frente al mismo edificio de siempre, solo que esta vez también sería la primera vez que estoy aquí.

1 comentario:

  1. siempre tenemos tiempo para cometer los mismos errores, de volver a encontrarnos con la gente que un día dejamos, o de volver al lugar en el que un dí estuvimos. Sé que la muñequera esa es importante para tí, mucho, pero... no serás feliz hasta que no dejes ir tus recuerdos pasados.

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