THIS IS MY KINGDOM COME.

9 de abril de 2011

Let's kill tonight.

Aquel chico tenía la mirada perdida en el infinito horizonte. Desde la ventana veía toda la ciudad.
La luz cegadora del mediodía le hacía bajar la mirada a las calles vacías.

Suspiró y el vapor se quedó pegado a la ventana en forma de condensación.
Lentamente, dibujó un corazón sobre el rastro que había quedado e, inconscientemente (y antes de que desapareciera el trazo), hizo un corte oblicuo al esbozo.

No creía en el amor. No en ese amor, al menos. Es triste ver como el brillo de sus ojos desaparecía conforme se despegaba del cristal.
Retrocedió unos pasos y se dejó caer de espaldas y con los brazos extendidos en la cama. Otro suspiro.

"¿Qué voy a hacer?"

Dio muchas vueltas en la cama, pero seguía sin tener nada claro. O quizás todo estuviese claro ya, pero no quería reconocerlo.

"¿Por qué demonios todo es tan confuso?"

Entonces recordó aquellas manchas de sangre sobre el espejo y la pared del baño. Giró bruscamente, llevándose las manos a la cabeza y cerrando con fuerza los ojos.

"¿Por qué los recuerdos se borran a su antojo? Nunca me dejan decidir..."

A veces no hay solución. Noche tras noche, la mente intenta escudarse frente a muchas "casualidades" con las que ni siquiera tiene relación alguna; frente a posibles "él", frente a posibles "otros", frente a posibles "pasados", frente a posibles "futuros".

"Voy a explotar cualquier día de estos..."

Más cerca de ver de nuevo la "oscuridad"; aún cuando el Sol está fuera, aún cuando quiere despertar.

Sin sentido...

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