THIS IS MY KINGDOM COME.

9 de septiembre de 2010

Dance alone.

Errores. No hay forma posible de explicarlos. Se te vacía el alma, no lo crees posible. Todo da vueltas. Crees que es el fin. Se desata en ti el ansia de destrucción. Error.
Por más que intentes cambiar a mejor, por más que luches contra tus fallos. Nada importa.
También hay fallos que son no poder arreglar tus propios fallos del todo. Nadie es perfecto, por lo que nadie es capaz de arreglar sus errores a la perfección. Por eso, siempre habrá errores estúpidos que volvamos a cometer. Dejarnos llevar por el momento, no pensar que todo acabaría como acabó.
Son gestos, palabras, acciones absurdas que podríamos haber evitado con toda facilidad pero que, sin embargo, dejamos fluir por nuestro ser pensando que el mundo no puede volcar en una tarde tan bonita.
Pero, de pronto, los pájaros dejan de trinar, las nubes se esconden, los perros no ladran, la gente se calla. Parece que el mundo aguarda un suspiro, el último suspiro. Y, en cuestión, de segundos el mundo ha volcado. Y otra vez la normalidad. Los grillos retoman su sinfonía. Ahora es de noche. Pero un alma rota yace sobre el acerado.
La volví a cagar.


Simplemente, ya no sé qué música escuchar.

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