THIS IS MY KINGDOM COME.

28 de junio de 2010

Atravesando Brazzaville. Destino: Kinshasa.

Un pequeño camaleón tallado en malaquita.
Cuando no lo miro, vibra y baila como una peonza. Y cuando lo miro, cambia de color y toma un tono rojo sangre. A veces, incluso llora sangre por sus enormes ojos.
Por las noches, la pequeña figura de la lagartija, aumenta de tamaño a proporciones descomunales, incluso para una figura tan antigua.
Me arropa, se tumba encima mia y me da calor con su enrojecido cuerpo. Algunas noches incluso me lleva hasta la bañera y mantenemos relaciones de carácter sexual.
Sé que parece extraño, pero lo bueno de los camaleones rojos gigantes es que parece que su lengua nunca se acaba. Quizás por eso nunca saque la figurilla de malaquita a la calle, porque no me gustaría que nos viesen besándonos.

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