THIS IS MY KINGDOM COME.

10 de junio de 2010

Cuentos de Shoel

Hace mucho tiempo, en un año como este, un joven fue de viaje a Marrakech. Se sumergió en el alma vieja de la ciudad, en el corazón de los mercadillos.
Pasó por al lado de un puesto donde vendían lo normal en cualquier mercadillo de la zona, el comerciante le llamó:
- ¡Joven, joven! Tengo magnificas cosas aquí, ¡venga a ver!

Decidió pararse a echar un vistazo. Había cosas increíbles, y objetos que ni siquiera sabía para que se utilizaban. Le llamó la atención la típica lámpara de color dorada con restos de óxido.
Regateó su precio y consiguió comprarla barata. Seguro que a su novia Astrid le encantaría esa lámpara que el joven acababa de comprar.
Cuando se dio la vuelta para marcharme, el comerciante le llamó.
- Lo siento, no voy a comprar nada más -dijo mientras se giraba.
- Ha pagado por esa lámpara, creo que debería conocer su historia.
- Supongo -declaró desinteresado.
- Venga conmigo, le contaré la historia de la turista que salvó todo Baghdad. Porque, si no lo sabía, esta lámpara viene de allí.

"Hace mucho tiempo, un año como este, una joven fue de viaje a Baghdad. Se sumergió en el alma vieja de la ciudad, en el corazón de los mercadillos.
Allí compró la lámpara y el comerciante que se la vendió le contó lo mismo que te cuento yo ahora a ti.
La muchacha se fue a su casa y, por la noche, decidió probar suerte frotando la lámpara mágica. Tal y como todas las antiguas historias contaban. Fue en vano. Dejó la lámpara en la mesa y se dispuso a acostarse pero, cuando estaba a mitad de camino, un extraño olor a cachimba inundó la habitación. Al girarse vio como de la lámpara salía humo de diversos colores.
La turista europea no daba crédito a lo que veía. Una nube de humo empezó a hacerse cada vez más consistente, por lo que la joven se vio obligada a salir al balcón, ya que el humo ocupaba toda la habitación.
- ¡Hola, manuseadora de hogares ajenos! ¿Cuáles son tus tres deseos? -dijo el genio.
- ¿Qué?
- Los deseos, pídelos.
- ¡Ah! Pues, la verdad, no tenía pensado ninguno porque pensé que no pasaría nada -dijo ella confusa.
- ¿Y no tienes tres deseos de emergencia? -preguntó el genio- ¿O es que acaso nunca has pensado en tres cosas que desearías conseguir?
- Bueno... no sé. Siempre me ha gustado mucho ayudar a la gente, pero no se me ocurre ningún deseo que pedir que pueda servir de algo. Déjame pensar. - dijo ella.

Pasados unos minutos, la joven miró al genio, convencida.
- ¡Ya sé qué pedir!
- ¡Al fin! -exclamó irritado el genio.- Odio a la gente que me hace perder el tiempo.
- Mi primer deseo será crear una copia exacta mía. Pero esa copia ha de ser completamente yo, que no cambie nada.
- Concedido. -dijo el genio.

Extendió su mano y cogió un poco de humo. Lo fue moldeando y, finalmente, le dio la forma de la chica. Y después procedió a darle vida e inteligencia.
- ¡Perfecto! -exclamaron las dos a la vez.- El segundo deseo será que a mi, la que te ha pedido el primer deseo, me conviertas en un genio. Con lámpara incluida, por favor.
- Si es eso lo que deseas... -murmuró el genio.- Concedido.

La muchacha sintió como si no pesara nada y, poco a poco, su cuerpo empezó a expandirse por el aire. Cada vez más y más, hasta convertirse en humo, al igual que el genio.
- Ahora que soy un genio -dijo a su copia.- deberás ser tú quien siga viviendo la vida que he estado viviendo hasta ahora.
- Entendido -dijo la otra joven.
- Y tu tercer deseo es... -dijo impaciente el genio.
- Mi tercer deseo es que tú, genio, frotes mi lámpara y pidas los tres primeros deseos que concederé.
- ¿He entendido bien? -preguntó el genio asombrado.
- Desde luego. -confirmó ella.

De pronto, los ojos del genio se iluminaron. Y una mueca de malicia le cambió la cara. Se abalanzó sobre la lámpara y la frotó fuertemente.
- Aquí estoy, genio. ¿Qué deseos me pides? -dijo la chica, ahora convertida en genio.
- Seré generoso y, por ser tu primera vez, sólo pediré dos. -dijo el genio.

Como era la primera vez de la genio, no controlaba bien su poder, por lo que se disparó un "deseo concedido" por error.
- ¡No, ese no era un deseo! -exclamó el genio.- Da igual... de todas formas, me siguen quedando dos. Mi segundo deseo es que destruyas a todo ser humano que haya en la tierra.
- ¡¿Qué?! -gritó la genio.

Pero ya era demasiado tarde. Una porción del humo del que estaba compuesta se disipó en el aire. Acto seguido, la ciudad se sumergió en gritos. Poco después, se hizo el silencio...
Delante suya, asustada, se vio a sí misma. De pronto, sumergida en un inimaginable dolor, muere delante de sí misma.
- Mi tercer deseo -dijo el genio, radiante.- es que me hagas libre.

La genio no tuvo más remedio que concedérselo entre lágrimas. El genio, antes de irse, dijo:
- Concedido tu tercer deseo. No te podrás quejar de genio, ¿no? He cumplido tus tres deseos tal como me pediste.

Y desapareció.
La genio no podía creerse lo que acababa de pasar.
La historia cuenta que ella se encargó de buscar a otro genio y pedirle que hiciera vivir a todos los humanos."

- Se había quedado completamente sola en el mundo, y todo por pensar en ayudar siempre a los demás. -dijo el joven comprador cuando el comerciante había acabado de contarle la historia.- Lo había planeado todo perfectamente, nada podía salir mal. Sin embargo, no contó con que el genio podía ser malo.
Su primer deseo fue copiarse a sí misma, así se aseguraría que al cumplir su segundo deseo (ser genio), la gente no echaría en falta su desaparición. Pensó que convirtiéndose en genio ayudaría a todas las personas a ser felices, cumpliendo sus deseos.
Y por tercer deseo, pidió al genio que frotase su lámpara, para así poder hacer feliz al genio que, después de tantísimo tiempo concediendo deseos, quizás le gustaría ser él quien deseara.
Pero se equivocó. Que el genio concediese deseos no significaba que fuese bueno, sólo significaba que concedía deseos a la gente.
- Es increíble como la persona que más odio tiene a la humanidad es la que más ha hecho por los demás y la persona que más se vuelca en la gente es la que acabó destruyendo al ser humano, ¿verdad?

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