La Luna se deja ver entre nubarrones. Noche de luna llena: los niños muertos toman el control.
Se respira humedad y sangre en el ambiente.
El hedor sitió la iglesia. Se hizo el silencio en su interior.
"Están aquí"
Cargados con toneladas de agua bendita que habían ido recogiendo por todo el mundo, los supervivientes a la pandemia decidieron luchar su última batalla en la que, según aseguraban, ganarían.
Abrieron el gran portón principal. Los jóvenes enfermos no podían resistir su sed de carne humana. Se abalanzaron contra la primera fila de bancos.
Los supervivientes decidieron atacar de una vez. Llevaban años enteros huyendo y recogiendo agua bendita para matar a aquellos energúmenos. Tantos años resistiendo para un único momento.
La primera línea de defensa lanzó botellas llenas del agua sagrada a los enfermos. Las botellas de cristal estallaron, dejando escapar el líquido que les salvaría de una muerte atroz.
El agua roció a gran parte de los infectados...
No les hizo daño alguno. No los curó, no los mató.
Segundos después, la iglesia se había convertido en el último cementerio de la Tierra.
La lucha desesperada como última opción ante una situación que puede que acabe en una muerte segura... Interesante.
ResponderEliminarA veces es mejor luchar a tiempo y no esperar al último recurso, ya que puede que luego no tengas esa oportunidad ;)
tas tu ultimamente mu catastrofico em
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